“Estos niños son como esponjas”. Sí, es cierto. Durante los primeros meses de vida el bebé se convierte en “explorador, pensador o científico”, términos que hacen alusión a los avances que gradualmente experimenta el niño o la niña en su desarrollo cognitivo. Y es aquí, una vez más, donde las familias y posteriormente los cuidadores y el profesorado tiene que involucrarse de lleno, puesto que desde edades tempranas la plasticidad cerebral permite un aprendizaje sorprendentemente rápido.
De ahí que nuestro centro escolar, Franciscanas Ourense, apueste desde educación infantil por propuestas de estimulación de calidad que persiguen el desarrollo de las funciones ejecutivas. En definitiva, experimentar, sentir y probar constituyen la base de estos avances acompañados de la educación emocional, el desarrollo de la autonomía o las técnicas que persiguen el “aprender a pensar”, algo en lo que recala de forma sobresaliente el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) con el que trabajamos a diario.
Durante los primeros años de vida las neuronas establecen y crean conexiones a una velocidad desorbitada. En la actualidad, se conoce como “neuroplasticidad” a la capacidad de nuestro cerebro para establecer nuevas conexiones nerviosas. Aunque también existen condicionantes genéticos se sabe que los factores ambientes resultan esenciales para una correcta estimulación y, por extensión, un correcto desarrollo. Si quieres conocer en profundidad cómo trabajamos en Educación Infantil pulsa aquí.




