La legislación actual pone especial énfasis en el desarrollo de las competencias y, para ello, el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), supone una herramienta maravillosa para este trabajo. Asimismo, los expertos de diferentes áreas vinculadas a la educación coinciden al señalar que el ABP logra un aprendizaje significativo, conectado con el mundo real y motivador para el alumnado de las diferentes etapas educativas. Nuestro centro escolar, pionero en su día en la implantación de esta metodología, consolida su apuesta por el ABP a la que dedica gran parte de las horas de formación de su profesorado.
Otra de las fortalezas del Aprendizaje Basado en Proyectos consiste en estimular de forma sobresaliente el pensamiento a través de rutinas novedosas desde los 3 años porque enseñar a pensar es posible y necesario. En esta dirección, la exigente sociedad actual y el futuro a corto plazo requieren de ciudadanos creativos capaces de improvisar, arriesgar, investigar, explorar nuevas metas o buscar soluciones a diferentes problemas. “Para conjeturar acerca del futuro es necesario pensar. Nunca tenemos suficiente información sobre el futuro y, sin embargo, es allí donde se desarrollarán y tendrán consecuencias todos nuestros actos” (Bono, 2016, p. 122). En la misma línea, otros autores recuerdan que enseñar a pensar se equipara a incentivar la capacidad creadora (Rodari, 2015) mientras que, por su parte, el filósofo y catedrático Lledó (2018) afirma de forma contundente que “vivir es hoy, sobre todo, saber pensar” (p. 251).



