El pensamiento divergente en mi cole

“Dos más dos no son siempre cuatro; si tienes a dos gatos hambrientos y a dos ratones gorditos, acabas teniendo dos gatos bien alimentados” (Guillén, 2017, p.187).

Hasta hace tan solo unas décadas, la sociedad aceptaba que la inteligencia de una persona resultaba de una sencilla división multiplicada por cien, el cociente intelectual. Sin embargo, con el paso del tiempo, el avance de las investigaciones y, asumiendo al fin que la inteligencia no es solo una cuestión genética, surgen autores que proponen nuevas teorías para superar esta visión de la inteligencia basada en una puntuación única.

El pensamiento divergente es capaz de ofrecer múltiples y variadas respuestas a una pregunta o situación, llamando la atención en algunos casos por la originalidad, la flexibilidad e incluso la novedad de la aportación del individuo. Mientras en el lado opuesto el pensamiento convergente opera siguiendo una secuencia lógica y se caracteriza por ofertar una única solución válida al problema o situación enunciado. No obstante, este planteamiento resulta insuficiente atendiendo a las exigencias de la sociedad actual. Desde el colegio Divina Pastora perseguimos en las actividades del día a día la promoción del pensamiento divergente a través de ruletas de pensamiento, creación de historias colectivas, lluvias de ideas u otras.

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